El Microbioma, nuestro segundo ADN.

Somos holobiontes, un conjunto de células humanas y células microbianas que funcionan conjuntamente en una relación de simbiosis.

Al conjunto de estos microorganismos que nos pueblan le llamamos Microbiota y a la alteración del equilibrio de este ecosistema se le denomina disbiosis.

En nuestro cuerpo el número total de células microbianas exceda al número de células humanas. Desde que en 1972 el microbiólogo Thomas Luckey realizó una estimación del ratio célula microbiana/célula humana,se consideraba válido el ratio de 10:1.

Pero hoy en día este ratio ha sido descartado por la comunidad científica situándolo en 1:1 aproximadamente.

Los microorganismos de nuestra microbiota pueden funcionar como mutualistas (p. ej., tanto hospedador y microbio se benefician entre sí), como comensales (una parte se beneficia; la otra aparentemente no se perjudica) y como patógenos potenciales o manifiestos (una parte se beneficia; la otra se perjudica).

Aunque algunas de ellas pueden resultar potencialmente patógenas, no son de alto riesgo sino son los que se denominan oportunistas, como Staphylococcus epidermis, Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae, Listeria monocytogenes, Neisseria meningitidis o Neisseria gonorrhoeaeotros entre otros. Simplemente co-existen con el resto de la microbiota que las mantiene a raya y evita que proliferen

Estos  microorganismos son en la mayoría de los casos son inofensivos e incluso son beneficiosos y necesarios para mantener en equilibrio del medio al que colonizan.

Viven en una relación simbiótica mutualista con nuestro organismo. Aunque muchos médicos ven a los patógenos como especies o cepas microbianas individuales que pueden provocar enfermedad en hospedadores susceptibles.

Un nuevo punto de vista, más ecológico, es que los patógenos no funcionan de manera aislada; más bien, su invasión, aparición y efectos en el hospedador reflejan interacciones con otros miembros de una microbiota.

La medicina integrativa se declina por esta esta visión sobre el comportamiento microbiano, en la cual la acción de los microbios está condicionada por las características del medio en el que habitan.

Si el ambiente microbiano es sano y mantiene un equilibrio dinámico entre las especies que lo conforman, se mantiene una la relación de simbiosis entre la microbiota y el simbionte anfitrión, en la que ambos organismos salen beneficiados.

Cuando se compara la microbiota en distintas zonas del cuerpo, se observa que las bacterias de cada parte son muy diferentes. La mayor diversidad microbiana la encontramos en el tracto intestinal y en la boca, la piel tiene una diversidad media y dónde menos tipos distintos de bacterias hay es en la vagina, donde el género más abundante es Lactobacillus. Por ejemplo, en la cavidad oral predominan los géneros Streptococcus, Haemophilus, Actinomyces y Prevotella,en la piel Propionibacterium, Corynebacterium y Staphylococcus,y Bacteroides es predominante en heces. La bacteria más abundante de todas en nuestro cuerpo es Streptococcus.

De entre todos los lugares del cuerpo poblados por microorganismos , los intestinos, son el lugar donde mayor número de huéspedes habita, el 80% de nuestro sistema inmune se encuentra en ellos, y el equilibrio de su ecosistema depende del estado de nuestra flora saprofita, que impide la proliferación de la flora patógena.

La microbiota intestinal juega diferentes roles que son importantes para nuestro organismo, además ejerce un efecto trópico en el epitelio intestinal, favoreciendo el desarrollo de microvellosidades, que favorecen la absorción de nutrientes; la influencia de la microbiota contribuye a la maduración del sistema inmune además de la homeostasis inmune local y la tolerancia inmunológica para una variedad de antígenos. La modulación de la actividad del sistema inmune puede influenciar la función de la barrera intestinal.

El Microbioma y el Metagenoma

Para llevar a cabo todas estas funciones, al igual que los humanos tenemos nuestro código genético, los microorganismos que nos habitan tienen el suyo propio.

Al conjunto de huéspedes que nos pueblan y sus genes, le denominamos Microbioma.

El microbioma suele presentar mayor cantidad de genes codificados que el propio genoma; por cada gen humano existen 300 genes de origen microbiano.

Algunos ya consideran al microbioma humano como nuestro segundo genoma.

Los microorganismos asociados al ser humano van adquiriendo a nivel funcional categoría de órgano. Igual que un órgano una microbiota consume, almacena y redistribuye energía mediando importantes transformaciones químicas que benefician al huésped.

Lleva a cabo funciones que influyen en el metabolismo, la inmunidad y en el comportamiento, que en parte determinan nuestra salud y riesgo a contraer determinadas enfermedades.

La palabra microbioma fue introducida en el año 2001 para definir los genomas colectivos del microbiota. Esta formado principalmente por bacterias en su mayoría pertenecientes al dominio Bacteria, aunque pueden encontrarse eucariotas, archeas, protozoos, hongos y virus.

Si bien el tipo de bacterias es variable entre las personas, el microbioma es único para cada individuo. Probablemente dependa de la dieta, el grado de obesidad, la inmunidad, le genética del individuo… Sin embargo, salvo pequeñas variaciones, la comunidad de bacterias en una persona no parece cambiar mucho a lo largo del tiempo.

El Metagenoma se define como la suma de ambos genomas el humano y el microbiano.

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